Juegos Paralímpicos de Invierno: La Ceremonia de Clausura dice «Ciao to Milano Cortina»
La llama paralímpica se apagó en el Arco della Pace de Milán y en la Piazza Dibona de Cortina. Los atletas y aficionados se despidieron de los Juegos en Italia y ya miran hacia los Alpes Franceses 2030, en un espectáculo lleno de luz.

Un último lanzamiento de la piedra de curling, un último puck en la red, una última vuelta a la pista, y una última línea de meta –llegó el momento de decir adiós a los Juegos Paralímpicos de Invierno de Milano Cortina 2026.
El tema elegido para la Ceremonia de Clausura de este domingo, 15 de marzo, fue “Italian Souvenir” («Recuerdo italiano»), y hubo muchos para llevarse: medallas, pines, abrazos en las gradas repletas de Milán, Cortina y Val di Fiemme.
Setenta años después de acoger la ceremonia de clausura de los Juegos Olímpicos de Invierno de 1956, y 24 horas después de que dos potencias del curling en silla de ruedas pelearan allí por la medalla de oro, el Cortina Curling Olympic Stadium fue el escenario de las últimas postales y adioses de Milano Cortina 2026, y de las promesas de mayor gloria deportiva en la próxima edición, Alpes Franceses 2030.
«En un tiempo en que los tambores y los pendones de guerra parecen prevalecer, hemos hablado juntos de paz, amistad, respecto e inclusión», declaró Giovanni Malagò, presidente de Milano Cortina 2026. «Frente a las imágenes de brutalidad y destrucción, hemos contrapuesto las de una competencia justa, construyendo solidaridad y abriendo nuevos horizontes».
«Estas son las banderas que defendemos. Los verdaderos estandartes de nuestro deporte. Y al final, mantenemos esta firme convicción, nuestros ideales prevalecerán».
Milano Cortina 2026 marcó un hito para el Movimiento Paralímpico, el 50 aniversario de los primeros Juegos Paralímpicos de Invierno en Örnsköldsvik 1976.
De dos disciplinas a seis, de 198 atletas a 611, de 16 delegaciones a 55, con las primeras medallas para Brasil o Letonia, o la primera participación de El Salvador, y más cobertura digital global, Milano Cortina 2026 demostró lo lejos que ha llegado el deporte adaptado de invierno.
Cuando los héroes de estos Juegos entraron en el estadio, los espectadores se pusieron en pie para reconocer el espectáculo deportivo que ofrecieron durante las últimas dos semanas.

Concebida por Casta Diva Art & Show, de Angelo Bonello y Francesco Paolo Conticello, las actuaciones de la Ceremonia de Clausura trataron de replicar el espíritu que los atletas demostraron durante los Juegos Paralímpicos de Invierno.
Desde el primer segmento, los espectadores se vieron inmersos en el viaje onírico de Sofia Tansella, una joven italiana con atrofia muscular espinar que comparte su historia en redes sociales.
En la noche de la ceremonia de Cortina, su audiencia fue incluso mayor y los invitados, más variopintos de lo habitual: Dergin Tokmak, artista del Circo del Sol que usa muletas como parte de su coreografía; la violonchelista Formisanoff, que hacía surgir imágenes caleidoscópicas a su alrededor con cada movimiento del arco; y una comunidad de un pueblo alpino que se unió para construir una montaña
Cada montaje era una metáfoda. La unidad y la habilidad de las personas para superar los obstáculos fueron celebradas a través del baile y la música, tal y como lo fueron sobre el hielo y la nieve durante las últimas dos semanas de competición.
Artistas con diferentes discapacidades se unieron para interpretar números perfectamente medidos, como Giorgia Greco, natural de Milán. Gimnasta rítmica en su niñez, a los siete años le fue diagnosticado un osteosarcoma por el que tuvieron que amputar la pierna derecha.
El domingo fue el centro de todas las miradas, encaramada en lo alto de una montaña improvisada de cubos que los demás bailarines habían construido para ella en el centro del escenario –un símbolo del espíritu humano, capaz de convertir cualquier limitación en una posibilidad con una pizca de valor y determinación.

Además de los momentos de celebración, también hubo momentos de reflexión y orgullo nacional.
Italia fue sede de los Juegos Paralímpicos de Invierno por última vez en Turín 2006, y duplicó su medallero dos décadas después, cerrando esta edición en casa con 16 medallas, casi la mitad de ellas de oro.
Los atletas paralímpicos italianos recibieron una ovación entusiasta al entrar en el estadio a tiempo para escuchar la interpretación del himno nacional, ‘Il canto degli italiani’, cantado por Arisa, dos veces ganadora del Festival de San Remo.
Pero la última noche de los Juegos Milano Cortina 2026 no fue solo una celebración de Italia. Mientras desfilaban las banderas de las 55 delegaciones nacionales que habían participado, los espectadores vitoreaban y aplaudían con entusiasmo desde las gradas.
Los mayores héroes de cada país fueron seleccionados para este honor: los hermanos Veronika y Johannes Aigner, que dieron a Austria un total de nueve medallas en Para esquí alpino; el skip Mark Ideson, que llevó a Canadá a su primera medalla de oro en curling en silla de ruedas en 12 años; el primer paralímpico de invierno de Haití, Ralf Etienne; o el mexicano Arly Velasquez, con el sombrero que se ha convertido en su seña de identidad en las ceremonias paralímpicas desde Sochi 2014.
También la francesa Cécile Hernandez, que dio a las mujeres de todo el mundo un motivo más para celebrar al ganar el oro en Para snowboard cross en el Día Internacional de la Mujer: o la Para biatleta y Para esquiadora de fondo estadounidense Kendall Gretsch, que ganó su novena medalla en Milán-Cortina 2026.
Además, el dos veces olímpico Emanuel Perathoner tuvo el orgullo único de portar la bandera del país anfitrión tras haberle dado a Italia dos medallas de oro en su debut paralímpico tras una operación de reemplazo de rodilla.

La pionera francesa del Para snowboard Cécile Hernández volvió a subir al escenario poco después de cumplir con sus funciones como abanderada, ya que formó parte de la delegación que participó en la entrega de la bandera paralímpica a los anfitriones de los próximos Juegos, Alpes Franceses 2030.
Los Para esquiadores alpinos Aurélie Richard, Jordan Broisin y Arthur Bauchet —con sus muletas pintadas con los colores de la bandera francesa— se situaron a su lado mientras ‘La Marsellesa’ resonaba en un estadio que acogió por primera vez a los atletas franceses hace 70 años.
Tras las últimas notas del himno nacional francés, la música cobró ritmo con los golpes de percusión y una secuencia de vídeo que transportó a los espectadores desde los Dolomitas italianos hasta los Alpes franceses.
Con la bandera paralímpica en manos de las regiones de Provenza-Alpes-Costa Azul y Auvernia-Ródano-Alpes, llegó el momento de despedirse del símbolo más perdurable de los Juegos en Italia: la llama paralímpica.
Envuelta en sombras durante los últimos momentos de la ceremonia, la pista principal se iluminó de nuevo mientras los artistas, portando luces, bailaban alrededor de un globo de nieve de tres metros. En su interior, la arquitectura emblemática de Milán y los paisajes montañosos de Cortina se unieron para simbolizar la unidad entre la ciudad y la montaña, que ha sido el eje central tanto de los Juegos Olímpicos como de los Paralímpicos de Invierno de Milano Cortina 2026.
Uniéndose a su baile, Sofía Tansella —la niña cuyo sueño había dado inicio a la velada— regresó para dar una última vuelta alrededor del globo de nieve y, al apagar el fuego de la antorcha que llevaba en la mano, las llamas de los dos pebeteros, situados en el Arco della Pace de Milán y en la Piazza Dibona de Cortina, también se apagaron.
«Aunque la llama paralímpica se apague, el espíritu que representa no se desvanece. Viaja a casa con cada atleta, cada espectador y cada telespectador, todos ellos viendo esta noche inspirados por estos días extraordinarios», afirmó Andrew Parsons, presidente del Comité Paralímpico Internacional.
«Los Juegos Paralímpicos de Invierno de Milano Cortina 2026 no solo han celebrado el deporte, sino que nos han recordado que, cuando nos centramos en el potencial humano, el deporte puede unirnos y empoderarnos como pocas otras cosas son capaces de hacer«.
Las luces de los Juegos Paralímpicos de Invierno de Milano Cortina 2026 se han apagado, pero los recuerdos permanecen, con la promesa de que habrá más dentro de cuatro años, cuando los mejores atletas paralímpicos de invierno se reúnan en Francia.
