Copa África: Marruecos eliminó a Nigeria en los penales y es finalista
El arquero Bono fue clave tapando dos penales en la definición y metió a su país en la final luego de 22 años y enfrentará a Senegal este domingo.

Tuvo que sufrir Marruecos. Como nunca le había pasado hasta el momento en la Copa Africana de Naciones. Porque a pesar de la localía y de tener un equipo claramente superior, Nigeria supo cómo jugarle al gran candidato a quedarse con la competencia, proponiéndole un partido largo y desgastante que recién se definió en los penales, donde Yassine Bounou se convirtió en figura.
Y es que sí, justo en un partido en donde los delanteros no estuvieron del todo finos, Marruecos encontró a su salvador en el arquero, que se transformó en figura en la definición. Porque cuando parecía que el camino a la final se oscurecía por el errado de Hamza, Bounou se encargó de atajarle la siguiente ejecución al ingresado Chukweze para evitar que Nigeria se pusiera en ventaja.
A partir de ahí, Marruecos se agrandó. Justo en el momento más tenso, porque tenía la presión de no dejar a gamba a los más de 60.000 hinchas que seguían alentando pasada la medianoche de Rabat. Es así que Ben Seghir y Hakimi convirtieron, aunque Dele-Bashiru hizo lo propio para los nigerianos. El momento cúlmine se acercaba y la tensión aumentaba, pero Bounou se encargó de desactivar cualquier preocupación del local.

Así, el #1 se puso el traje de superhéroe al taparle el cuarto remate a Onyemaechi con un movimiento poco ortodoxo, porque ya se había volcado para el lado izquierdo, pero retrocedió sobre sus propios pasos y, poniendo firme el brazo derecho, logró contener un disparo que iba al medio.
De esta forma, sin que quede claro si fue suerte o una técnica increíble de Bounou, quedaba todo servido para que En-Nesyri sentenciara con su penal el 4-2 final en la definición, tras el 0-0 en los 120 minutos, y generar el festejo de todo Marruecos, que verá a su equipo en la final después de 22 años, cuando en el 2004 cayó ante Túnez.
Y lo cierto es que es merecido el pase a la definición, porque el local fue más que su rival a pesar de que no pudo tener esa voracidad que lo caracterizó a lo largo del torneo. Pero también eso es clave los candidatos: el sobreponerse a un partido durísimo en lo físico como lo planteó Nigeria y, en el momento en que la pelota quemaba, encontrar esa tranquilidad para hacerle frente a la adversidad e imponer esa chapa que fue formando Marruecos desde el 2022, cuando logró llegar a la semifinal del Mundial.
Pero claro, todavía la historia no está terminada, porque este domingo enfrentará en Rabat a Senegal por el título, que también viene envalentonado y, además, tiene la ventaja de que superó a Egipto en los 90 minutos, por lo que tendrá un poco menos de desgaste y tensión encima. Por eso Marruecos no tiene tiempo para festejar, porque la mente ya se pondrá en la definición, en donde los del norte africano buscarán levantar su segunda Copa África tras aquella lejana consagración en 16. ¿Se le dará?
