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Los Spurs perdieron de locales el primer duelo de la final ante los Knicks por 105 a 95 que les roban la ventaja de localía. El viernes el juego 2.

27 años después, los New York Knicks ganaron un partido de las Finales de la NBA. Lo hicieron ante el mismo rival que en 1999, los San Antonio Spurs, y con remontada incluída. Los de Mike Brown golpearon primero y robaron el factor cancha, venciendo por 105 a 95. Amparados en un fenomenal Karl-Anthony Towns como equilibrador y Jalen Brunson emergiendo como el líder del equipo en el clutch.

Jalen Brunson brilló con luz propia en el último asalto, finalizando con 30 puntos en 12 de 31 tiros de campo y añadiendo 2 asistencias. El base de los Knicks asumió galones, atacó una y otra vez el cambio defensivo y aprovechó cada posesión en transición para cambiar el sino del partido. Aunque quien posibilitó la remontada fue el mencionado Towns, haciendo jugar al equipo desde los codos, anulando a Wembanyama y finalizando con 18 tantos, 12 rebotes y 4 asistencias.

Con esta, los Knicks suman 12 victorias seguidas en Playoffs, igualando la segunda mejor racha de toda la historia en la postemporada. Curiosamente, la primera la ostentan los Spurs de 1999.

Más gris fue noche de Wemby, apagado y desactivado por el mencionado KAT, autor de 26 puntos en 6 de 21 intentos, junto con 12 rebotes y 3 tapones. Números más brillantes de lo que en realidad fue su actuación. Junto al galo destacó el aporte de Dylan Harper con 16 tantos y 8 rebotes, Julian Champagnie también con 16 y Stephon Castle con 17 puntos y 8 rebotes.

Los Knicks empezaron bien, con un 8-2 de arranque, y los vientos favorecían a los neoyorquinos. Sin embargo, el movimiento en los banquillos vino de la mano de una ráfaga de juventud. Una ráfaga llamada Dylan Harper, que con 10 puntos casi seguidos lideró un parcial de 20 a 3 para darle la vuelta al choque y acabar arriba el primer asalto.

Un primer cuarto de tanteo, pero que dejó clara la importancia del ajuste sobre la marcha, de la lectura del partido por encima del plan cerrado. Así, San Antonio alternaba la marca defensiva de Wembanyama, tan pronto pasando de estar sobre Towns a hacerlo con Hart para focalizar el galo en las ayudas. De igual modo, los Knicks apretaban líneas de pase y cerraban la pintura con el objetivo de cortar de raíz la fuente de ventajas de los locales.

Conforme el encuentro avanzó, este entró en una fase valle, marcada por el aumento de la fisicalidad, el ritmo y, también, el desacierto. Fue entonces cuando Jalen Brunson, después de sufrir problemas físicos fruto de varios golpes fortuitos agarró el toro por los cuernos con 8 tantos en el segundo asalto. Los de Mike Brown acercaban posturas en el electrónico, pero la puntería de Julian Champagnie, aprovechando la concentración de la defensa rival en Castle y Fox le dejó liberado para hacer estragos con 3 triples sin fallo al descanso.

Un cambio de la primera a la segunda mitad que no favoreció a los Knicks, desnortados ante el mal concurso de Brunson y el reducido impacto de Anunoby y Bridges. Algo que aprovecharon los Spurs para afianzarse en el marcador por encima de los dobles dígitos. Aunque la alegría no les duraría en exceso pues por medio de un maravilloso Karl-Anthony Towns, los visitantes se recompondrían para entrar al último cuarto empatados.

La clave de todo residió en reducir el ritmo, en que las posesiones pasaran por las manos de KAT y Brunson, recuperado para la ocasión. Todo ello sumado a un desconocido Wembanyama en ataque explica el desplome de San Antonio en el cierre.

Con todo por decidir Nueva York mantuvo la dinámica positiva entrando a los últimos 12 minutos. La precisión de OG Anunoby con 8 tantos consecutivos devolvió a los del Este la ventaja en el electrónico. Towns seguía cortando el bacalao y en el otro costado desesperaba a un Wembanyama incómodo.

Los Knicks jugaron a la perfección sus cartas en ambos costados del campo, más cuando Brunson hizo acto de presencia. Dos acciones brillantes del base de New Jersey y una intervención defensiva providencial de Josh Hart dejaron a los Spurs fuera de combate y, en consecuencia, la victoria fue a parar a los visitantes.